Siete y cuarto de una tranquila tarde en Chipiona. El mar se mece solo, desprende un olor a sal que puede recordar a un aliento casi humano.
Un poco alejado de él, chicharras recuerdan el calor con un horroroso chirrido, agobiando al pobre árbol, el cual, sin quererlo y arrepintiéndose de ello, les da un hogar a sus desesperantes cantos. A unos cinco metros de éste árbol, una chica, muere desangrada por unos horribles colmillos que se filtran en su carne sin piedad, alcohólicos de la sustancia tan jugosa que emana de sus venas. Como si eso no fuese suficiente tortura para esta inocente chiquilla, unos hijos del diablo juguetean insoportablemente a su lado observándola, y tocándola con un palo. Ella, inocente criatura creada sin ninguna maldad, se ve torturada por unas fieras horribl...
De acuerdo, estoy exagerando un poquito, lo admito.
Me he ido a la playa, a un pisito muy cuco. Éste tiene una zona wifi repleta de "hijos del diablo" que es como llamo yo a los niños de 5 años que me observan y chillan y juegan y se matan entre sí con tal de molestarme. Arf.
También hay muchos mosquitos, muchos. Muchos, muchos. Por cierto ¿Os he dicho que odio los mosquitos?
También deciros que me he enganchado a "Adventure time" y "MLP". Ahora soy amante de los malditos ponys.
Pues nada, intentaré subir cosas de vez en cuando y que que...que un
fuerte fuerte fuerte fuerte abrazo a todos los que sean capaces de leer
esto! solo aquellos se lo ganaran xP
Pues nada! hasta la próxima, y felices vacaciones :D
"Que una imagen valga más que mil palabras, no quiere decir que debamos juzgar a un libro por su portada"
miércoles, 18 de julio de 2012
viernes, 6 de julio de 2012
Desafinada
Rozo mis labios, y noto una pequeña sonrisa forzada.
Me tapo los ojos, y de ellos, brota una lágrima.
Extiendo mis brazos buscando un abrazo sincero.
Pero solo hay vació, polvo, y frío.
Tropiezo y se ríen con risas agudas y crueles.
Máscaras invisibles, dedos que señalan.
Las risas me marean,
y solo quiero volver a dormir.
Las caras conocidas, se vuelven extrañas.
Y ya, no sé sonreír.
domingo, 1 de julio de 2012
Si yo, tú.
Si yo, tú.
Si caes, yo contigo
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si la distancia es el olvido
haré puentes con tus abrazos
pues lo que tu y yo hemos vivido
no son cadenas…
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo.
es pintar un te quiero a trazos
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo...tú.
Si dudo, me empujas
Si dudas, te entiendo
Si callo, escucha mi mirada
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas... silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te de luz.
Si yo... tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, llorare
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea mas bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando,
que el tiempo no ha pasado
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lagrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
solo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tu,
y eso me calma,
y eso me cura
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
-El mago de Oz.
Oh, qué recuerdos tan buenos me trae este grupo.
Esta es una de las recitaciones favoritas, así que espero que la disfrutéis ^^
Si caes, yo contigo
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.
Si la distancia es el olvido
haré puentes con tus abrazos
pues lo que tu y yo hemos vivido
no son cadenas…
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo.
es pintar un te quiero a trazos
y secarlo en nuestro regazo.
Si yo...tú.
Si dudo, me empujas
Si dudas, te entiendo
Si callo, escucha mi mirada
Si callas, leeré tus gestos.
Si me necesitas... silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te de luz.
Si yo... tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, llorare
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.
Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea mas bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.
Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones te seguiré perdonando.
Si te duermes, seguiremos soñando,
que el tiempo no ha pasado
que el reloj se ha parado.
Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lagrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.
Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
solo recobra la cordura
para morir.
Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tu,
y eso me calma,
y eso me cura
Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.
-El mago de Oz.
Oh, qué recuerdos tan buenos me trae este grupo.
Esta es una de las recitaciones favoritas, así que espero que la disfrutéis ^^
martes, 26 de junio de 2012
Traidores de nuestros pensamientos.
-¡Marta! ¡Qué alegría verte!- bajo tierra. Tenía que elegir la caja del supermercado en la cual está la tipeja esta. Sonríe, Elena, sonríe.
-Elena, qué casualidad- no me digas que tenía que pasarme esto a mi. Hoy que parecía un buen día, y me encuentro con la más falsa de todas, contigo.
-Qué guapa estás, mujer. ¿Qué tal tu marido?-me han dicho que está en paro. A ver si con suerte sueltas alguna lágrima. Estás más gorda y más calva. Bicho.
-Oh, exageras. Tú si que te cuidas bien, mujer. Me tienes que decir tu secreto- te echas ácido por la cara. Lo sé.
-Bueno, parece que ya es mi turno, a ver si nos vemos otro día- uff, por fin. No aguanto más hablando con una falsa como tú.
-Eso, a ver si quedamos un día para tomar café, y te lo echo por encima, zorra-oh, mierda.
La chica del carrito.
Estoy mareado. Después de este viaje agotador lo único que deseo es llegar a mi casa y volver a mi vieja rutina. Echo de menos mi vieja rutina. Curioso ¿eh? quién lo iba a imaginar.
Le doy un empujón a dos puertas que dan lugar a un recibidor maloliente pero bastante particular. En el mostrador un adolescente granudo y delgaducho bosteza sobre su mano. Se incorpora con una sonrisa bastante forzada y me mira. Podría jurar que me llego a asustar un poco por aquella penetrante mirada que me da a entender que no es de muchos amigos.
-¿Habitación?- al hablar me chirrían los oídos. Como si fuese un cuchillo frotándose una y otra vez con un plato. Me llevo las manos a la cabeza, me duele muchísimo. Resaca.
Hacía tiempo que no la tenía, bueno, en verdad, creía que me había acostumbrado a ella. Nunca la he dejado de tener-¿Habitación?- dice con bordura y en un tono más alto.
-Tranquilo ¿eh? ni que tuvieras prisa. Dudo que pasen muchos clientes por aquí ¿me equivoco?
Su mirada me dio a entender que no estaba para vacilaciones.
-¿Habitación?-dijo casi gritando pero manteniendo la paciencia por no pegarme una hostia. Estoy seguro de que si no estuviese dentro de su horario laboral me la daba.
Le sonreí burlonamente.
-No tengo habitación, todavía.
-De acuerdo, tenemos la A-12 libre. ¿Cuánto tiempo?
-Una semana.
Escribe en el ordenador y me pasa la factura en una bandejita, rollo bar. Qué gracioso.
Me meto las manos en los bolsillos y le suelto en aquel plato algunos billetes y monedas sueltas.
-Quédate con el cambio- le suelto, aún sin saber si habrá suficiente con lo que le he dado.
Me dirijo hacia el ascensor y oigo claramente como el chaval susurra "gilipollas".
Sonrío. Me encanta esta sensación.
Subo por el ascensor, huele a detergente. A mi derecha hay un carrito de limpieza al lado de una mujer bastante gorda que me sonríe. Tiene un pintalabios rojo fuerte. Se lame los labios y me manda una mirada que intenta ser "seductora". Su pelo, teñido de un rubio horroroso, parece sacado de un trozo de estropajo del mismo carrito de limpieza. Intento no mostrar a través de mi cara las ganas de vomitar y decido jugar con ella. A lo que le suelto:
-¿No hace calor aquí?- Le sonrío. Me empiezo a subir la camiseta y como planeaba, justo suena el timbre anunciándome la llegada a mi planta. Me vuelvo a cubrir rápidamente y miro de reojo a la señora. Que con una babeante mirada intenta no caerse al suelo. Me encanta jugar con las personas. ¿Qué? ¿Acaso no lo hace todo el mundo? La gente juega con nosotros sin que nos demos cuenta para sacar algo de nosotros. Al menos yo me divierto haciéndolo, es mi único interés. Podrías pensar que soy una persona asquerosamente bastarda, y no te lo voy a negar, pero he aprendido bastante de este mundo para tratarle bien.
Abro la puerta de mi habitación con una tarjetita. No está mal, podría tener moqueta. No soporto las moquetas. Sobretodo las de hoteles de los cuales la persona con más dinero que se aposenta allí es un apostador de cualquier casino. Baratas, malolientes. Pero no, esta habitación tiene un suelo de madera bastante humilde.
Huele a cerrado, así que abro un poco la ventana de la cuál sale una débil luz. Me apoyo en el alféizar y me llevo las manos a la cabeza. Otra vez ese dolor. Esta vez quien lo produce son los ladridos de un perro. El cuál intenta desesperadamente soltarse de una cadena que le ata a ese patio interior del hotel. A penas le llego a ver, ya que el recinto es bastante pequeño, y está lleno de ropa tendida.
Bostezo y llaman a la puerta.
-No hay nadie-digo con bordura.
- ¿Se puede?-una voz muy dulce sale de la puerta.
-He dicho que no hay nadie.
Me giro, y veo a una chica con un delantal al lado de un carrito de limpieza.
No es aquella asistenta vieja y gorda. Su pelo, con unos tirabuzones cobrizos y sueltos, cubren unos ojos verdes, similares a dos esmeraldas. Sus labios agrietados parecen asustados.
-Me han mandado preparar esta habitación, señor...yo tengo que...-dice casi en un susurro.
-Pasa.
Le doy un empujón a dos puertas que dan lugar a un recibidor maloliente pero bastante particular. En el mostrador un adolescente granudo y delgaducho bosteza sobre su mano. Se incorpora con una sonrisa bastante forzada y me mira. Podría jurar que me llego a asustar un poco por aquella penetrante mirada que me da a entender que no es de muchos amigos.
-¿Habitación?- al hablar me chirrían los oídos. Como si fuese un cuchillo frotándose una y otra vez con un plato. Me llevo las manos a la cabeza, me duele muchísimo. Resaca.
Hacía tiempo que no la tenía, bueno, en verdad, creía que me había acostumbrado a ella. Nunca la he dejado de tener-¿Habitación?- dice con bordura y en un tono más alto.
-Tranquilo ¿eh? ni que tuvieras prisa. Dudo que pasen muchos clientes por aquí ¿me equivoco?
Su mirada me dio a entender que no estaba para vacilaciones.
-¿Habitación?-dijo casi gritando pero manteniendo la paciencia por no pegarme una hostia. Estoy seguro de que si no estuviese dentro de su horario laboral me la daba.
Le sonreí burlonamente.
-No tengo habitación, todavía.
-De acuerdo, tenemos la A-12 libre. ¿Cuánto tiempo?
-Una semana.
Escribe en el ordenador y me pasa la factura en una bandejita, rollo bar. Qué gracioso.
Me meto las manos en los bolsillos y le suelto en aquel plato algunos billetes y monedas sueltas.
-Quédate con el cambio- le suelto, aún sin saber si habrá suficiente con lo que le he dado.
Me dirijo hacia el ascensor y oigo claramente como el chaval susurra "gilipollas".
Sonrío. Me encanta esta sensación.
Subo por el ascensor, huele a detergente. A mi derecha hay un carrito de limpieza al lado de una mujer bastante gorda que me sonríe. Tiene un pintalabios rojo fuerte. Se lame los labios y me manda una mirada que intenta ser "seductora". Su pelo, teñido de un rubio horroroso, parece sacado de un trozo de estropajo del mismo carrito de limpieza. Intento no mostrar a través de mi cara las ganas de vomitar y decido jugar con ella. A lo que le suelto:
-¿No hace calor aquí?- Le sonrío. Me empiezo a subir la camiseta y como planeaba, justo suena el timbre anunciándome la llegada a mi planta. Me vuelvo a cubrir rápidamente y miro de reojo a la señora. Que con una babeante mirada intenta no caerse al suelo. Me encanta jugar con las personas. ¿Qué? ¿Acaso no lo hace todo el mundo? La gente juega con nosotros sin que nos demos cuenta para sacar algo de nosotros. Al menos yo me divierto haciéndolo, es mi único interés. Podrías pensar que soy una persona asquerosamente bastarda, y no te lo voy a negar, pero he aprendido bastante de este mundo para tratarle bien.
Abro la puerta de mi habitación con una tarjetita. No está mal, podría tener moqueta. No soporto las moquetas. Sobretodo las de hoteles de los cuales la persona con más dinero que se aposenta allí es un apostador de cualquier casino. Baratas, malolientes. Pero no, esta habitación tiene un suelo de madera bastante humilde.
Huele a cerrado, así que abro un poco la ventana de la cuál sale una débil luz. Me apoyo en el alféizar y me llevo las manos a la cabeza. Otra vez ese dolor. Esta vez quien lo produce son los ladridos de un perro. El cuál intenta desesperadamente soltarse de una cadena que le ata a ese patio interior del hotel. A penas le llego a ver, ya que el recinto es bastante pequeño, y está lleno de ropa tendida.
Bostezo y llaman a la puerta.
-No hay nadie-digo con bordura.
- ¿Se puede?-una voz muy dulce sale de la puerta.
-He dicho que no hay nadie.
Me giro, y veo a una chica con un delantal al lado de un carrito de limpieza.
No es aquella asistenta vieja y gorda. Su pelo, con unos tirabuzones cobrizos y sueltos, cubren unos ojos verdes, similares a dos esmeraldas. Sus labios agrietados parecen asustados.
-Me han mandado preparar esta habitación, señor...yo tengo que...-dice casi en un susurro.
-Pasa.
domingo, 17 de junio de 2012
Buenos días.
Me llevo las manos a la boca y muerdo mis nudillos. Mientras tanto, un poco más arriba mis ojos inevitablemente se cierran y tres dulces lágrimas acarician la mejilla hasta llegar a mi boca. Donde con un sabor salado las noto y las separo de mi con la manga de una desgastada chaqueta. Es una chaqueta vaquera, no tiene un gran valor económico ni sentimental. Pero si guarda una nostalgia en su olor que me hace recordar que soy capaz de sonreír.
Una vez libre de lágrimas arrastro mis calcetines por el pasillo limpiando la mugre capa de polvo que viste el suelo.
Empujo la puerta sin pensarlo y me apoyo cual zombie al lavabo. Me miro en un espejo sucio y me asusto.
Mis ojos parecen unas cataratas de ojeras y lágrimas.
Mi boca está seca por el frío, a la vez que agrietada. En mis mejillas delgadas y pálidas se puede leer perfectamente la necesidad de calor. Y mi pelo alborotado da a ver mi desganas por la opinión de la sociedad ante mi aspecto.
Me cubro mis piernas con unos vaqueros desgastados, mientras bebo un café asqueroso que me mantendrá despierta un par de horas.
Empujo la puerta y me tropiezo con la acera. El sol es abrasador y me obliga a sudar. Respiro profundamente tragándome todo el humo que emiten los coches entre pitidos y aceleraciones.
Miro mi reloj. Suspiro.
Buenos días, mundo.
Una vez libre de lágrimas arrastro mis calcetines por el pasillo limpiando la mugre capa de polvo que viste el suelo.
Empujo la puerta sin pensarlo y me apoyo cual zombie al lavabo. Me miro en un espejo sucio y me asusto.
Mis ojos parecen unas cataratas de ojeras y lágrimas.
Mi boca está seca por el frío, a la vez que agrietada. En mis mejillas delgadas y pálidas se puede leer perfectamente la necesidad de calor. Y mi pelo alborotado da a ver mi desganas por la opinión de la sociedad ante mi aspecto.
Me cubro mis piernas con unos vaqueros desgastados, mientras bebo un café asqueroso que me mantendrá despierta un par de horas.
Empujo la puerta y me tropiezo con la acera. El sol es abrasador y me obliga a sudar. Respiro profundamente tragándome todo el humo que emiten los coches entre pitidos y aceleraciones.
Miro mi reloj. Suspiro.
Buenos días, mundo.
sábado, 16 de junio de 2012
Robasonrisas #3
"Cumpliendo sueños desde 1984"
"¡Buuuuh, fuera!" "¡¿Llevas semanas sin sacar un robasonrisas y vuelves así por las buenas?!"
Sí, lo sé. Y no pienso poner ninguna excusa por ello, las propias fechas que marca el calendario estos días los dicen bien clarito. Exámenes.
Bueno, en este robasonrisas os presentaré a Jpelirrojo. Videoblogger, escritor, músico, robasonrisas, actor, poeta, pelirrojo. ¿Algo más?
Trabaja en el mundo de Youtube, en el se siente libre de ser quien es. Te apoya siempre a ser quien eres, a no parar de luchar y a seguir tus sueños por muy rápidos que parezcan. Te hace creer en ti con cada vídeo, con cada canción, con cada palabra que dice dándote ánimo. Es una fantástica persona, y un buen músico.
Ha sacado numerosos discos, entre ellos destaca su último disco llamado "Rutilismo" en el que participa su hermano Curricé.
Entre las doce canciones que compone el disco, quiero destacar dos:
-El sabor de no quererte. http://www.youtube.com/watch?v=R8yB_ASsky4
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